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¡Chocho! un nombre raro para un pez beta de doble cola, pero no para la gran imaginación de un niño de 8 años, y mas aun tratándose de su primera maskota, para muchos niños el tener a su primera maskota podría ser una experiencia fabulosa, ya que el poderla acariciar, abrazar, tocar, jugar con ella es algo extraordinario , pero para Santiago era diferente, porque la realidad era que su primera maskota, no fue un perro, un gato , un hámster, ni siquiera una pequeña tortuga, era un pez beta de doble cola, de color azul turquesa ¡Hermoso realmente era un pez beta hermoso!
.Era un día común y corriente, el papa de Santiago se preparaba para irse a trabajar, el era arquitecto, --quien de niño no soñó serlo--, la mama de Santi como le decían sus papas, se encargaba del hogar, era una familia como cualquier otra; esa mañana la mama despidió en la puerta al papa deseándole buen día, para ellos iba a ser un día normal pero para Santi iba a ser un día muy especial, la mama despertó a Santi con un beso en la frente, --de esos tan ricos que las mamas solo lo saben dar--. Santi entre su pesadez de sueño escucho a su mama que le Recordó que todavía era jueves, que había que ir a la escuela. MM... --Solo dos días más dijo-- despertó, se tallo los ojos y se metió al baño. Estaba ahí parado en la regadera sin entrar todavía al agua, esperando que su mama se apiadara de su sueño y le dijera ok báñate en la noche, --cosa que no sucedió--. Al entrar al agua estiro sus manitas tocando la temperatura y así espantándole el sueño y devolviéndolo a la realidad; Y al término del baño, hacer el ritual de todas las mañanas, ponerse crema, Cambiarse, peinarse, y tomarse un vaso de leche antes de irse a la escuela así es como lo hacia Santi.
El era un niño introvertido a sus ocho años y tercero de primaria tenia muchos amigos, pero a pesar de eso no le era fácil hasta cierto punto demostrar sus sentimientos, aun con sus propios padres, eso era un tema que sus papas lo habían comentado entre si, la mama lo llevo a la escuela lo dejo ahí, --no sin antes darle la bendición y decirle que era lo mas grande de su vida--, Santi como hijo único era un niño consentido, no le faltaba amor.
Por la tarde su mama paso por el a la salida de la escuela, como su casa estaba cerca se regresaban caminando, el ataviado con su uniforme de pantalón gris, suéter azul y con una camisa blanca, que para esa hora ya tenia huellas de la feroz batalla que había tenido en la hora del recreo con la salsa de las palomitas, se dirigieron a su hogar, pero al pasar por una tienda de maskota, a Santi le llamo la atención una pequeña lona que decía -- promoción llévate tu pez beta con una pecera y comida por 75 pesos-- la mama jamás se imagino que el pequeño Santi se mostrar tan entusiasmado, cuando la miro a los ojos y le dijo --me lo compras--, su mama no dudo en hacerlo, porque realmente la manera en que su hijo se emociono con la idea de tener un pez, era un logro a su timidez que aun con sus padres llegaba a tener, sin mas Santi se acerco a todos esos peces que vendían y su mirada solo se poso en uno solo, un pez beta de color azul turquesa.
Santi realmente se sentía emocionado al llevar en su vaso de plástico a su pez beta, y la mama orgullosa de ver a su pequeño hijo mostrar tanto interés en su maskota. Llegaron a su casa, la mama vacio el pececito en su pecera y de inmediato Santi lo llevo a su recamara colocándolo en un pequeño escritorio, ahí donde el hacia su tarea, abrió la bolsa de la comida y con sus deditos alcanzo a tomar un poco de alimento y le dio de comer por vez primera a su maskota, eso iba a formar parte de su rutina diaria. Se sentó, lo observo por algunos minutos y sin mas ni mas le dijo,-- te llamare chocho--, ahí es donde nació una amistad grande, y mas grande aun porque entre Santi y chocho no existía comunicación, o no al menos la que pudiera existir entre dos seres humanos, pero eso era lo de menos ya que Santi ese día se quedo platicándole a chocho casi toda la tarde.
Al caer la noche el papa de Santi llego a casa, y al estar cenando los tres juntos la mama le dijo a Santi que le contara a su papa del nuevo integrante de la familia, Santi con las palabras de un niño de ocho años emocionado le platico a su papa de su pececito , y que inclusive ya le había puesto nombre, que se llamaba ¡chocho¡, el papa se sintió contento por ver que su hijo se interesaba tanto en ese pequeño animalito, Que al terminar de cenar lo fue a conocer, Exclamo,-- que bonitos colores tiene--,-- cuídalo mucho--, dándole un fuerte abrazo a su hijo, esa misma noche el papa también traía algo nuevo, le dio la noticia a su familia que en un mes irían de vacaciones al mar, Santi no lo conocía así que los papas se pusieron de acuerdo para llevarlo, cuando Santi escucho a donde irían, lo primero que dijo fue,-- podemos llevar a chocho, el no conoce el mar- se miraron y el papa solo movió la cabeza diciendo ok, veremos, pensó que en dos días a Santi se le iba a olvidar esa idea, pero para sorpresa de el, si algo tienen los niños y mas a esa edad es que son bastante persistentes. Santi le pidió a su papa que le pusiera la lamparita que estaba en su buro a chocho, para que la obscuridad no le asustara, el papa lo vio y de inmediato se la coloco a chocho, para el era un gran paso, porque Santi no podía dormir sin que estuviera esa lamparita prendida sobre su buro.
Al día siguiente después de que su mama le diera el beso de buenos días, Santi se levanto corriendo a ver a chocho, no sabia si su pececito iba a sobrevivir esa noche, con alegría lo vio y con una gran sonrisa en su rostro le dijo, -- buenos días chocho-- antes de irse ala escuela le dio de comer, no sin antes darle un pequeño toque a la pecera con sus deditos para que chocho se moviera. Santi era un niño alegre, pero ese día se le notaba mas, y lo primero que llego a hacer a la escuela, fue decirle a sus compañeros que tenía una maskota, para alguno de sus compañeros el que Santi tuviera de maskota a un pez beta podría parecer insignificante, --quien quisiera tener de maskota a algo que no puedes tocar--, pero para Santi era tener al animalito mas grande y mas fantástico del mundo, ese es el verdadero valor de las cosas, ya de regreso a casa y después de comer, Santi se la paso gran parte del tiempo en su recamara, después de hacer la tarea, y acomodar sus juguetes, se paso tiempo platicando y observando a chocho, la gran imaginación e inocencia que tienen los niños es maravillosa.
Ese fin de semana Santi se la paso entre otras cosas platicando con chocho, solo habían estado tres días juntos pero ya eran grandes amigos, claro con la gran imaginación de Santi, el le platico de la emoción tan grande que tenia por las próximas vacaciones, pues solo en películas conocía el mar, y que para el era un sueño que se iba a ser realidad. Y que hasta ya le había dicho a sus padres que quería llevárselo a el también, Chocho se movía de repente agitado, erizaba su grande cola y hacia movimientos rápidos, para Santi esa señal era como si chocho también se emocionara, pero le verdadera razón era, que atrás de la pecera donde estaba chocho había un pequeño espejo que al reflejarse en el hacia que se agitara, --los peces beta no pueden verse reflejados en algo pues su instinto hace que se ericen en plan de defensa--.
Esos dos días Santi le repetía a sus papas de lo que iba hacer el y chocho cuando llegaran y estuvieran frente al mar, ¡realmente estaba emocionado!, el papa lo miro y se sentó a platicar con el, explicándole que no podían llevar a chocho al mar pues se iban en el auto e iba a ser algo largo, y que el calor y el movimiento del viaje podrían hacer que le pasara algo a chocho, Santi con lagrimas en los ojos, no entendía lo que le decía su papa, pues el lo único que quería era llevar se a su maskota al viaje, lloro y le pidió a sus papas que por favor dijeran que si, la mama tomo el mando de la situación y le dijo a Santi que si el en el tiempo que se iban a ir de vacaciones se portaba bien, y hacia bien las pocas cosas que tenia de responsabilidad, le daría permiso de llevárselo, el papa solo se les quedo viendo, alzo una ceja y con una sonrisa se paro de la mesa, ya no había nada mas que decir. la Reyna de la casa había hablado.
Santi se fue a su recamara feliz, para el había sido un logro, pues era algo que ya le había prometido a su pequeño animalito, los días pasaron y Santi no dejaba de hacer las cosas que había quedado con su mama, darle de comer a chocho, mantener recogida su habitación, y hacer su tarea, pan comido para Santi y mas aun cuando de eso dependía hacer el viaje mas inolvidable junto con su maskota, pero eso solo era el pretexto de hacer lo que le correspondía a su edad , porque la verdad era que a Santi le emocionaba mucho el dedicarle tiempo a chocho, darle de comer, cambiarle el agua y jugar con el, y por su parte chocho también lo disfrutaba porque cuando Santi se acercaba a la pequeña pecera el se movía agitado y abría sus aletas como demostrándole que si podía entenderlo.
ese mes fue largo, el lazo que unía a Santi y a chocho se fue haciendo cada vez mas fuerte, es algo mágico cuando la química entre un niño y un animalito se da, y mas porque entre ellos lo único que lo respalda es la imaginación y el amor del niño, Santi contaba los días para el viaje, la paciencia no era su mejor virtud, y por fin un día antes de irse de vacaciones al llegar de la escuela, se dirigió a su recamara y entro a ver a chocho, y le dijo,--mañana nos vamos de viaje, lo he hecho bien estoy seguro que mis papas me van a decir que si puedes ir con nosotros--, chocho se movió agitado, como si realmente entendiera, y lo mas fantástico fue que el espejo que estaba detrás de su pecera y que hacia que chocho se agitara, la mama lo había movido una semana atrás, ó sea que chocho realmente demostraba felicidad.
Al llegar el papa del trabajo, la mama de Santi se dirigió a el, y le dijo,-- te diste cuenta que durante este mes Santiago puso todo de su parte para que nos lleváramos a chocho al viaje, creo que tenemos que cumplirle y mas porque tu hijo esta muy emocionado con esa idea--, el papa solo sonrió y dijo que estaba de acuerdo que había que premiar el esfuerzo hecho por Santi, los dos lo llamaron y le dijeron -- hijo ve preparando tu maleta y las cosas de chocho porque nos vamos todos mañana por la madrugada--, Santi salto de felicidad abrazo a sus padres y lloro, pero esas lagrimas eran de felicidad de emoción por haber conseguido algo por lo que lucho, y que el que para ese entonces se había convertido en su mejor amigo lo acompañara a conocer el mar, esa tarde Santi metió en una pequeña maleta, unos juguetes de playa que le había regalado su abuelita, pero también se dio tiempo para hacer un dibujo de chocho, y pegarlo en la puerta de su cuarto como si quisiera que quedara plasmado ahí para siempre, nadie sabia lo que pasaba por la mente de Santi , a la hora de la cena la familia se notaba emocionada, el papa por ver que su esfuerzo en el trabajo se convertía en alegría para su familia, regalarles unas merecidas vacaciones, la mama por disfrutar también de unos días de descanso, --quien dice que el ser ama de casa es sencillo--, y Santi emocionado por conocer el mar a lado de sus padres y por supuesto de chocho.
El timbre del despertador sonó, eran las 4.30 la mama se levanto con la intención de despertar a su hijo, pero cual fue su sorpresa que Santi ya se había levantado, aun con sus ojitos hinchados y con la carita media lavada, Santi ya tenia sus cosas listas, la imagen realmente era muy tierna ver a Santi cambiadito con la mochila al hombro y en sus manos abrazando la pecera de chocho listos para el viaje; salieron aproximadamente a las 5 de la mañana todavía estaba obscuro, pero nada importaba para la aventura, el viaje iba a ser un poco largo, su destino la ciudad de Veracruz, ya dentro del auto Santi se puso el cinturón y vio una pequeña caja de madera que el papa le había acondicionado a chocho con retazos de tela dentro, para que la pecera no se moviera, no había pasado todavía ni dos horas cuando la huella de el desvelo de Santi se hacia presente, empezaba a cabecear pero ni un momento sus manitas dejaron de agarrar la caja donde estaba la pecera de chocho, se durmió un rato y despertó cuando su mama le ofreció una manzana y un jugo, para mitigar el hambre, para Santi el salir a carretera era algo divertido, se pegaba a una de las ventanas, y con su manita saludaba a los camioneros que a esa hora pasaban, algunos si respondían al saludo ya sea con sus luces y otros mas con el claxon, se detuvieron en una gasolinera para llenar el tanque y aprovechar a estirar los pies y saborear unos ricos sándwiches que su mama había preparado para el viaje, Santi saco la pecera de la caja, y fue ahí cuando su papa le dijo ven hijo ayúdame a cambiarle el agua a chocho para refrescarlo, ese detalle para Santi significo mucho, que su papa demostrara preocupación por su maskota era algo muy bello. simples detalles que pueden significar algo hermoso para nuestros niños. ya de nuevo en el auto, con el estomago y el tanque lleno, prosiguieron el viaje, Santi permaneció por mucho tiempo con la mirada fija, observaba con detenimiento los movimientos de chocho , era como si le tratara de transmitir algo a su maskota, un poco mas de un mes juntos ya era algo de tiempo para encariñarse con cualquier animalito, mientras mas se acercaban al puerto, mas se podía sentir el ya estar cerca de su destino el calor se hacia mas fuerte y también ese aroma tan particular que se percibe cuando uno se acerca al mar, al fin cuando ya estaban entrando a la ciudad, Santi se agarro mas fuerte de la pecera como no queriendo desprenderse de ella, solamente el sabia lo que pasaba por su cabecita, llegaron al hotel y Santi lo único que quería era correr el mar, pero se tendría que aguantar a que sus papas terminaran con el protocolo de la llegada al hotel.- digna de una postal-. Santi se sentó con su pecera en las manos en un sillón que estaba en el lobby, y eso fue el centro de un comentario y una foto de unos turistas que estaban ahí, era una imagen conmovedora.
Subieron a la habitación y cuando el Bell boy abrió la puerta, Santi se fue al fondo del cuarto donde estaba la terraza, y vio desde ese cuarto piso una imagen que siempre se le quedara grabada, ver lo grande y majestuoso que es el mar y lo interminable que era su color azul, para Santi fue algo maravilloso. Aun con el brillo en sus ojitos y con la emoción a flor de piel, le dijo a sus padres, -podemos bajar ya al mar-, los papas le dieron la prioridad a su hijo y olvidándose de todo, sacaron los trajes de baño para bajar con su hijo al mar, tenían que aprovechar todo el tiempo lo mejor posible, al fin y al cabo eran vacaciones, Santi con su short amarillo, una playera blanca y sus sandalias, lo único que agarro para bajar fue su pecera con su inseparable amigo, no le dio importancia a sus juguetes de playa que le había regalado su abuelita, ya habría ocasión de utilizarlos, cuando por fin Santi se encontró enfrente del mar, se despojo de sus sandalias para sentir el calor y la suavidad de la arena, la pequeña huella de sus piececitos quedaron ahí plasmadas junto con una sensación de emoción, pero también de respeto por acercarse al mar, lentamente sin que sus papas le quitaran la mirada de encima se fue acercando, el agua fría del mar solo sirvió para que se aferrara aun mas a la pecera, sintió miedo. como si el mar le despojara de algo muy valiosos para el, pero siguió adelante. así era como lo había imaginado, con el agua ya en sus rodillas, y sus papas a unos metros detrás de el, paso algo que dejo sin aliento a sus padres. Santi tomo la pecera, la levanto a la altura de su cara y le dijo a chocho.
-aquí estas enfrente del mar, eres mi mejor compañero, pero aquí es donde perteneces, gracias por todo este tiempo que me acompañaste, y que me enseñaste que el amor entre un niño y su maskota rompe las barreras de todo lo imaginable-. bajo la pecera a la altura de donde el mar le llegaba a sus rodillas, y lentamente y con cuidado, vacio a chocho al mar dejándolo libre, sus papas no daban crédito a lo que estaban viendo, y el nudo que tenían en la garganta no los dejo pronunciar palabra alguna, solo unas cuantas lagrimas de la mama que rodaban por su mejilla fueron la muestra de ternura ante ese acto.
Chocho nado de inmediato, como dejándose consentir por el agua de ese mar, mientras se alejaba un poco de Santi, pero como no queriendo romper ese lazo que lo unía con el y para sorpresa de Santi y sus papas, chocho regreso a nadar entre los pies pequeños de su amigo, Santi no lo podía creer, - chocho tenia la oportunidad de irse, y sin embargo regreso a manos de ese ser, que le regalo por unos días atención y amor, sin mas ni mas Santi se agacho tomo a chocho entre sus manitas y le dijo - regresaste a mi, ¡gracias¡ ¡ gracias¡ - chocho había vuelto a Santi -. Los papas emocionados por la imagen ahí vista abrazaron a su hijo y devolvieron a chocho a su pecera junto con una gran demostración de amor y de ternura por parte de su hijo y su pececito.
.hoy Santi tiene 16 años, tiene de maskota un cocker spaniel de color miel, con el sale al parque todas las tardes, lo toca, lo abraza, juega con el, en pocas palabras lo siente, también ha ido un par de veces mas al mar, pero jamás se le olvidara la experiencia que tuvo cuando tenia ocho años, con un pequeño pez beta, y la enseñanza que le dio el haberlo tenido como maskota. al igual que ese viaje tan especial a lado de sus padres y x supuesto de chocho. el pececito que no conocía el mar.
En ocasiones pensamos que una maskota no entiende y no siente Por el hecho de no hablar, pero a veces no se necesita dialogo alguno con ellos, para regalarnos una enorme manifestación de amor.
Chocho es una historia maravillosa, donde nos regala una gran demostración de amor y responsabilidad, de un niño hacia su maskota. Enseñándonos que no hay necesidad de tocar de abrazar o sentir a un animalito para darle amor.cada niño debería tener un chocho junto a el.chocho te espera en maskota.
Alejandro González Fernández (chocho)